Archicofradía - Historia de la Sacramental

La REAL E ILUSTRE ARCHICOFRADIA SACRAMENTAL DE SANTA MARIA y HOSPITAL GENERAL es el título abreviado por el que se conoce nuestra Corporación. Esta Institución está formada por la unión de dos Archicofradías Sacramentales realizada el día 1 de septiembre de 1844, las cuales vamos a describir brevemente.

Archicofradía de Santa María la Real de La Almudena

En el templo de Santa María la Mayor, la primera y más antigua Parroquia de Madrid, situada en lo que hoy es cruce de las calles Mayor y Bailén, en la que se veneraba la imagen de Santa María la Real de la Almudaina, en fecha no precisada, pero muy probablemente alrededor del año 1400 (finales del siglo XIV o principios del XV), un hombre al que llamaban “EL POBRE”, funda, con permiso eclesiástico, el Cabildo o Cofradía del Santísimo Sacramento Corpus Christi y Todos los Santos de la Parroquia de Santa María la Mayor de la Almudena. Cuyo fin principal es la veneración del Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

Ya a partir de 1430, según consta ‘documentalmente en el Archivo, la piedad de los cofrades hace que la Institución posea rentas por diversos censos a su favor, que ayudan a su sostenimiento y desarrollo.

Las Ordenanzas o Constituciones más antiguas existentes en nuestro Archivo datan de 1581, si bien hacen referencia a las antiguas, que, pensamos, fueran disposiciones verbales de “El Pobre”.

Misteriosamente se halla designada la persona del fundador y ante la falta de datos históricos sobre su persona deducimos que este apelativo, con el que siempre viene reflejado en los documentos, hace referencia al término evangélico de “pobres de espíritu”, más que a una posible pero poco probable falta de fortuna económica.

Archicofradía de Ánimas del Hospital

El, después venerable, Bernardino de Obregón, abandona en 1566 una brillante carrera de armas, así como sus títulos de nobleza, y forma el piadoso designio de dedicarse al servicio de los pobres enfermos fundando en 1579, en los Hospitales Reales, una Congregación religiosa llamada o conocida por los Hermanos Obregones. Al ser encargado en 1579 por el rey Felipe II de fundar el Hospital de Santa Ana, que estuvo en lo que hoy es el cruce de las calles de San Bernardo y Gran Vía, perfecciona aun más su obra y decide cuidar, no solo del alivio material de los pobres, con sus trabajos, sino de su bien espiritual. Con los sacerdotes de su Congregación, extiende su solicitud al sufragio de las almas de los que allí fallecían y establece para ello la Cofradía de Animas, después Archicofradía del Santísimo Sacramento y Animas de los Pobres del Hospital, cuyas misiones principales eran, primero venerar el Santísimo Sacramento y después, recaudar limosnas para entierro de los cuerpos y sufragios de las almas de los pobres fallecidos en los Hospitales Reales.

Abandona este mundo el Venerable Bernardino Obregón en 1599 y los cofrades advierten la necesidad de unas Reglas escritas, que se concretan en las primeras Constituciones que datan de 1615 y que obran en nuestro Archivo.

Unión de ambas Archicofradías Sacramentales

En 1º de septiembre de 1844, con aprobación tanto civil (por Real Orden del 14-8-1844), como eclesiástica (firmada por el Juez Visitador Eclesiástico, don Manuel José Gallego el 1-7-1844), se reunieron e incorporaron en una sola, mediante escritura notarial de Concordia y Unión llevada a cabo con fecha 22-8-1844, las dos Archicofradías mencionadas, la de Santa María de la Almudena y la del Hospital General, cuya reunión tuvo dos objetivos expresos: dar más esplendor al culto divino y aunar recursos para la construcción de un Campo santo, proyecto que tenía de antiguo la Archicofradía del Hospital. Quedaron pues refundidas en una sola Corporación, la actual, con las gracias espirituales concedidas a las dos antiguas por diferentes Papas.

En virtud de la expresada unión el título completo de la Institución es:

Real e Iustre Archicofradía el Santísimo Sacramento Corpus Christi y todos los Santos de la Parroquia de Santa María la Mayor Real de la Almudena, Nuestra Señora de la Misericordia y Ánimas de los pobres que mueren en el Hospital General de esta Corte, con la advocación de la Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.

Agregada a la del Santísimo Cuerpo de Cristo de Santa María sobre Minerva de Roma y a la Basílica de San Juan de Letrán, Así mismo de Roma, por concesión perpetua de Su Santidad Pío VI.

Agregada a la de Nuestro Señor de los Agonizantes de Santa María Magdalena, de Roma.

Antigüedad y Preeminencias

Sin negar a la de San Martín su respetable antigüedad de tiempos de Dª Berenguela (año 1200), ya que ésta fue fundada fuera de Madrid, y su Concejo, en el Monasterio de San Martín, no pasó a pertenecer a la Villa hasta su tercera cerca (1560). Bien puede titularse nuestra Archicofradía la primera y más antigua de Madrid. Y esta antigüedad se ha visto respaldada por la preferencia en procesiones, entierros y actos públicos de que ha venido disfrutando durante siglos. No sin que a lo largo de este tiempo se hayan producido distintas disputas con otras cofradías que siempre se han resuelto a nuestro favor. Como, por poner un ejemplo, declara la resolución de 7 de octubre de 1773, que sobre la Sacramental de Santa María ordena que: “no vaya en el lugar que en las procesiones ocupan las otras Archicofradías, sino que cuatro de sus Mayordomos con cetros vayan en representación de la misma acompañando la Cruz parroquial de Santa María en el sitio preferente que ocupa en las procesiones. Así mismo consta en el archivo el privilegio del Papa Clemente XII de poder ir dos Mayordomos, uno a cada lado del palio del Santísimo, portando, el uno la llave del Sagrario y el otro los Corporales, bajo la condición de que no sean los verdaderos, sino reproducciones.

Distinciones

Por decreto de 24 de febrero de 1854, concedió el Eminentísimo Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo a los Mayordomos de la Archicofradía Sacramental, el uso de un Manto análogo al de su excelsa Patrona, de tela de merino, de un bello color azul celeste intenso, con forro de tafetán blanco, cuello vuelto y embozos de oro, muletilla cordón con presilla al cuello, llevando al costado izquierdo y de buen tamaño el anagrama del “Ave María” A y M entrelazadas bordadas con corona de plata, para usar en las grandes solemnidades.

Así mismo, desde el año 1795, en que con permiso del Arzobispo de Toledo, se solicita a Roma la licencia eclesiástica para ostentar los Mayordomos una Medalla consistente en un artístico calado, compuesto de una Custodia y debajo de ella un “Ave María’, colgado de una ancha cinta de raso, color carmesí, con dos bandas blancas.

Finalmente, por acuerdo de Junta de Gobierno de 5 de febrero de 1912, los Mayordomos de la Junta de Gobierno pueden ostentar una pequeña medalla de la Purísima, pendiente de un cordón de seda trenzado a dos colores, blanco y azul celeste.

Indulgencias

Además de las gracias espirituales e indulgencias, así a la una como a la otra de las dos Archicofradías, por distintas Bulas, Letras y Breves, ya reunidas, pueden sus individuos ganar las muchísimas concedidas por varios Pontífices a las Cofradías a que la Sacramental se halla agregada. Tales son las de Santa María de Minerva, San Juan de Letrán y Santa María Magdalena, todas ellas de Roma, siendo tan copiosas estas indulgencias, particularmente las de la Basílica Lateranense, que por la misma Bula de confirmación de ellas por el Papa Inocencio XII consta que no se pueden enumerar sino solamente por Dios.

Libro de Honor

Desde que su Majestad el Rey don Carlos II se sirvió firmar su entrada como Mayordomo de esta Corporación, el día 30 de diciembre de 1679, de su puño y letra, son innumerables las personalidades de todos los órdenes, que han imitado su piadoso gesto. Conserva esta Archicofradía en su Archivo los datos que avalan la anterior aseveración, cuya cita exacta haría muy extenso este resumen. Reyes, príncipes, infantes, títulos de Nobleza y grandes de España, hombres ilustres del Clero, las Artes, las Ciencias y la Política han formado parte de ella a través de los más de cinco siglos de su existencia. Es así mismo elevado el número de ilustres que han ocupado puestos de gobierno en su Junta, como el de las celebridades cuyos restos reposan en su Campo santo.