Archicofradía - Presentación

La actualmente denominada REAL e ILUSTRE ARCHICOFRADIA SACRAMENTAL de SANTA MARIA y HOSPITAL GENERAL es una Corporación religiosa madrileña, compuesta por la unificación de dos añejas Archicofradías Sacramentales el día 1 de septiembre de 1844:

  • la Archicofradía Sacramental de Santa María la Real de la Almudena, reconocida y apreciada como la más antigua de Madrid, datando de tiempos inmemoriales, con el objeto de dar el mayor esplendor y realce al Culto al Santísimo Sacramento, con el apoyo de grandes personalidades de las distintas épocas y, siempre que fuera posible, y como su nombre indica claramente, en las Celebraciones que tienen lugar en el templo de la Iglesia de Santa María la Real de la Almudena, tanto en su antigua ubicación, al otro lado de la calle Bailén, como en el actual, bajo la Catedral de la Almudena.
  • y la Archicofradía de Ánimas del Hospital, fundada por el Venerable Bernardino de Obregón, en 1579, tras la iluminación que le consagró en Siervo de Dios y de los Pobres. Financiada con limosnas que la Congregación se encargaba de buscar por toda la Corte, se dedicaba a la atención a los pobres tanto en la parte sanitaria como en la parte espiritual y material dando sepultura, a gente que “no tenían ni donde caerse muertos”. Por esta razón los Hermanos Obregones fueron conocidos en su época como Hermanos del Hoyo.

Una vez efectuada la Unión de las dos Archicofradías, gracias a las mayores posibilidades económicas de la nueva Archicofradía, se procedió a la erección de un Cementerio, sin ánimo de lucro, donde pudieran descansar en paz en lugar sagrado apropiado para ello, en un principio los señores Mayordomos de la misma, y luego de un tiempo, se abrió al público en general. Asimismo la Archicofradía resultante intentó aunar los anhelos de los fundadores de ambas Instituciones, manteniéndose el enaltecimiento del Culto al Sacramento, a las que se unieron otras manifestaciones religiosas, con la tradición del entierro anual del pobre, fallecido en el Hospital General de esta Villa.

Antes de la creación del Cementerio, todos los Mayordomos de la Archicofradía no diferían en derechos y obligaciones, más que en razón del cargo para el que hubieran sido elegidos, y eran y son conocidos como Mayordomos del Santísimo. Una vez erigido aquel, y llegado un momento en que la Sacramental, accediendo a la necesidad de algunas personas de encontrar la morada definitiva para sus cuerpos en el momento de su fallecimiento, y no disponiendo de economía suficiente para afrontar la carga que suponía adquirir una Mayordomía del Santísimo, que debía cubrir todos los gastos que se produjeran al fallecimiento del Mayordomo, tanto materiales (adquisición de sepultura, apertura, etc.) como espirituales (funerales en la Parroquia de Santa María, responso y recibimiento en el mismo Cementerio, etc.), por lo que se crearon otras Mayordomías especiales con el único derecho de enterramiento y único deber de abonar la cuota que se le demande, según el enterramiento se produzca en nicho (Mayordomías de Misericordia), sepultura de patio (Mayordomías de San Dámaso), sepultura de galería (Mayordomías de Visitación, actualmente en desuso al desmantelarse las galerías propiamente dichas, aunque no las sepulturas bajo las mismas, que se siguen denominando de galería, y cuya mayordomía actual se anota con las de San Dámaso), o columbario (Mayordomía de Ánimas).

Nos hallamos pues aquí los actuales componentes de la Archicofradía como continuadores de la obra que nuestros antecesores nos impusieron, intentando mantener la misma ilusión en la obtención de sus fines y, como continuación de un viejo anhelo que quedó inconcluso en su época por diversos problemas, proseguir con la Causa de Beatificación del fundador de una de las Congregaciones que formaron esta Archicofradía, el Venerable Bernardino de Obregón, en la que estamos ahora inmersos, y que esperamos conseguir en breve, sin dejar de atender el resto de obligaciones que la Sacramental tiene asumidas.