Proceso de Beatificación

El Proceso de Beatificación en la actualidad (IV Centenario)

Estando próxima la fecha del seis de agosto de 1999, en que se cumpliría el cuarto centenario de la muerte del Venerable Bernardino de Obregón, fundador de la Cofradía del Hospital General, don José Paz Rodríguez (q.e.p.d.), Vice Hermano Mayor y Presidente efectivo y don José Valentín Martín Bordón, Vicepresidente, como máximos responsables por entonces, de la Archicofradía Sacramental de Santa María y Hospital General, se interesaron por su figura, y la situación de su Causa de Beatificación, ya que ambas, desgraciadamente, padecían desde hacía mucho tiempo un lamentable olvido.

Lo primero fue localizar sus restos, depositados en su día en el Hospital que él fundara, en la segunda mitad del siglo XVI, pero que tras varios traslados, al cambiar la ubicación del propio hospital, se encontraban en paradero desconocido. Por fin, gracias a su enorme empeño, que les llevó a dedicar muchas horas a este objetivo, tras una ardua y concienzuda labor de indagación, y llamar a infinidad de puertas, tanto de representantes de instituciones culturales, religiosas y políticas, a todos los niveles, se consiguió su localización en los sótanos del Centro de Arte Reina Sofía. Casi coincidiendo en el tiempo, y de un modo que igualmente podría considerarse como “casi milagroso”, se encontró el voluminoso expediente de la Causa de Beatificación, en el Archivo Arzobispal de Toledo.

Después de todo esto, se formó un comité, encabezado por Su Majestad el Rey de España, don Juan Carlos I, para presidir, con todo el realce que merecía, la celebración del IV Centenario de la muerte del Venerable, siendo el acto más destacado, el traslado de los Restos, a la Capilla del Cementerio que pertenece a la Sacramental de Santa María y Hospital General, el día 26 de octubre de 1999.

El siguiente paso, era la reactivación de la Causa de Beatificación. Para ello, aconsejados por el Arzobispado de Madrid, se nombró POSTULADORA de la Causa, a la eminente historiadora, doña Mª Ángeles de Santiago Hernando, con sobrada experiencia en otros procesos de Beatificación, en los que lleva trabajando desde hace años. Nada más recibir el nombramiento oficial, por parte de la Archicofradía, se le hizo entrega de todos los datos y documentos de los que disponíamos, incluida una copia del mencionado expediente del Archivo de Toledo, que ha sido transcrito del castellano del siglo XVII, a un castellano actual, para facilitar su consulta y su estudio en nuestros días. Durante estos años transcurridos, su tarea ha sido enorme. Se puede decir que ha tomado sobre sus hombros la responsabilidad de sacar adelante esta Causa de Beatificación, cogiendo el relevo de don José Paz y don José V. Martín, con la misma ilusión y el mismo empeño que ellos demostraron cuando iniciaron este camino, a finales de los años noventa.

Gracias a las numerosas gestiones, que doña Mª Ángeles ha llevado a cabo, tanto con representantes de los Arzobispados de Madrid, Toledo, y otras ciudades españolas, como en el archivo secreto de la propia Santa Sede, en el Vaticano, y a la valiosísima y acertada labor de investigación que ha desarrollado, se ha logrado multiplicar la difusión de la figura de Bernardino de Obregón, por la que, según sus propias palabras, ella misma se ha sentido fascinada, al ir avanzando en sus investigaciones. También se ha logrado que el Arzobispado de Madrid, nombre un tribunal eclesiástico, que ha recibido el testimonio de nueve personas, que han declarado sobre la fama de santidad de este Siervo de Dios, en nuestros días, y la obtención de algún favor, por su intercesión. Del mismo modo, existe una Comisión Histórica, nombrada al efecto, integrada por cuatro personas encargadas de elaborar un informe exhaustivo sobre su vida, y la obra desarrollada durante los años que, al frente de la Cofradía que había fundado, se entregó al cuidado de los pobres y enfermos, en los hospitales que iba creando o reorganizando, por toda la península ibérica, por mandato del rey Felipe II, que le mostró su estima hasta el final de sus días.

A la espera de que surja el testimonio de algún hecho producido por mediación de Bernardino de Obregón, que las autoridades eclesiásticas puedan considerar, sin lugar a dudas, como milagroso, y que dé un impulso definitivo a esta Causa de Beatificación, todos los que nos encontramos relacionados con dicha Causa, tratamos de difundir al máximo la vida y obra de este gran hombre, e invitamos a todos a que colaboren con nosotros, en esta hermosa labor.